El jugador patológico es una fuente de conflictos para las personas de su entorno, habitualmente su familia, amigos y compañeros de trabajo; al igual que el alcohólico o el adicto a otras sustancias, altera radicalmente la dinámica social de su entorno afectándola en diversos sentidos, desde el emocional al económico, perjudicando en muchos casos la relación familiar y social.
Algunas señales de alerta
Consecuencias negativas del juego compulsivo
La Ludopatía es una enfermedad
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