Si ha empezado a jugar, no aumente la apuesta, ni el número de jugadas, ni el tiempo que dedica a jugar. Juegos como los tragamonedas, el bingo y el casino afectaban a muchas personas, pueden ser adictivos y usted tiene una probabilidad demasiado alta para engancharse si los practica periódicamente.
Si apuesta más de dos veces o juega más de 15 minutos a la semana: recuerde que el 40% de los que así lo hacen acaban teniendo problemas con el juego, es un promedio que no hace distinciones entre juegos de mucho o poco potencial adictivo.
Propóngase dejar de jugar, o jugar como mucho como lo hacia cuando empezó, sin dedicarle más tiempo ni más dinero.
Si ha vuelto a jugar, habiéndose propuesto que lo dejaría: No se avergüence porque es normal que le ocurra, usted es responsable de jugar o no jugar al iniciarse en el juego, pero no se culpabilice de la enfermedad.
Es muy fácil pensar y compartir las conductas y los prejuicios sociales, atribuir a lo vicioso o débil que es la persona enganchada. Por muy culpable y hundido que se sienta debe entender que el proceso de dependencia al juego es un proceso de aprendizaje imperceptible y complejo, en el cual caen ciudadanos de gran voluntad, mérito e inteligencia.
La única muestra válida de querer salir del sometimiento pasará por hacer todo lo posible para rehabilitarse del trastorno, recuperar la responsabilidad de tener una buena salud, todo lo posible por batir al enemigo contra el que puede luchar cada día un poco más, como si fuera un entrenamiento y necesitara un entrenador, tanto da si está poco o muy degradado, lo importante es iniciar un camino positivo, volver a tener un proyecto de vida.
Contáctese con nosotros o con una asociación y explique el problema a quién crea que pueda ayudarlo, en quién más confiaría para resolver un problema de salud. Por ejemplo, integrantes de su familia, en profesionales. Frente a la enfermedad, se debe aprender de los errores propios y de la experiencia y conocimientos de los demás para salir del problema, escondiendo y engañando no se puede salir, sólo conseguirá mantener la desconfianza y el aislamiento al que le condena el trastorno.
¿Qué puede hacer para ayudarse a sí mismo?
- Reconocerse enfermo y pedir ayuda llamando.
- Dejar de negar que tiene problemas.
- Querer recuperarse de esta adicción que lo llevo a grandes perdidas no solo económicas sino también de vínculos afectivos.
- Aprender a controlar las presiones financieras.
- Encontrar actividades recreativas que reemplacen el juego compulsivo.
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